Sunday, June 27, 2004

Noches perversas...

Otra vez Boogie Nights, el "elefantioso instrumento" de Dirk Diggler y toda la rubiez de Rollergirl peinando un incontable número de sábanas. Allí se encuentra una de mis secuencias favoritas, cuando el mencionado Dirk y sus cocainómanos compas quieren timar a un loco millonario cuya principal debilidad, además de fumar base y divertirse jugando ruleta rusa, son los chinos trona cuetes y las "baladas poderosas". La escena es perfecta, absurda, angustiante, un poco como si un episodio de los Dukes de Hazzard hubiese sido escrito por el densísimo José Agustín en la época de Final en la Laguna (Se Está Haciendo Tarde). Algo de pequeña nostalgia hay allí, tal vez por esos conjuntitos unicolor que vestían todos en ese entonces, desde mi papá hasta Lee Majors cuando se enfundaba de Steve Austin, El Hombre Nuclear, y también por un puñado de memorables canciones que maquillan a la perfección los espectaculares plano secuencia de Paul Thomas Anderson. Quisiera decir que esta vez la inclusión de la multimencionada en otras ocasiones, God Only Knows de los Beach Boys, no me provocó casi nada pero mentiría, tanto como una porn star frente al juzgado que amenaza con quitarle a su hijo o la misma pornstar simulando un orgasmo. Y hoy de mentiras nada, los domingos suelen ser días de mala suerte, en los que al karma police le da por hacer de las suyas... y con eso sí ya no me meto.

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