Tuesday, October 12, 2004

Dee Dee

Tengo un nuevo compañero de piso a quien llamaré “el J.”(no confundir con el otro J., el criador de cuervos), no por otra cosa sino porque siempre he creído que la prudencia, dada mi cobardía comprobada o mi valentía por comprobar, es parte de aquello a lo que se le suele llamar personalidad. Y de mi personalidad sabe mucho por cierto el tal J. De algo servirán los dieciocho años que llevamos siendo amigos y en los que tantas cosas hemos compartido, desde borracheras y efímeros grupos de rock en los que, gracias a Dios, nunca nos peleamos la titularidad, hasta nuestro reciente enloquecimiento por Naomi Watts. Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que lo vi. Ahí, en alguno de los pasillos de la secundaria y presumiendo con un juguetón “ahora lo ves, ahora no lo ves”, un delgadísimo mechón de pelo que se escurría desde su nuca hasta la primera cervical, bizarra y ochenterísima moda capilar que con seguridad copió de alguno de los rockeros con los que se reunía (y se sigue reuniendo) su hermano mayor o, en su defecto, de aquel Miguel Bosé andrógino que bailaba “Amante Bandido” con traje rosa incluido. No se lo he preguntado pero prefiero inclinarme por la primera teoría. De cualquier manera, lo cierto es que en ese entonces me caía bastante mal, además de porque jugaba al fútbol mucho mejor que yo (falta imperdonable para la mente de cualquier adolescente en época de Mundial) por su forma de caminar, siempre sacando exageradamente el pecho, como si quisiera demostrarle al mundo entero (que en ese entonces se reducía a un manojo de salones de clase) que él SÍ dominaba la situación. Bastarían, quizá, uno de sus sarcásticos chistes o un asomo de ironía para que todo cambiara, para que mandara mi primer y erróneo juicio a “dormir con los peces”. Y es que hablando de mafias, me da gusto que después de todo este tiempo no hayamos tenido ninguna vendetta seria por saldar. Si bien, en un mínimo parpadeo, como el de los mencionados peces, que ni párpados tienen, hemos vivido demasiadas cosas juntos, incluyendo este nuevo círculo que apenas empieza a abrirse y que ninguno de los dos sabe a ciencia cierta cómo cerrará. Lo cierto es que nuevamente coincidimos ahora, en otra parte del mundo, con lo que él se convertirá de hoy en adelante, algunas veces en testigo, otras en protagonista y unas más en el centinela silencioso de algunas de las historias que pretenden rellenar estas páginas negras. Me da gusto el hecho de que, sin que ninguno de los dos realmente lo previera, nos hemos convertido en un dúo tan mágico-musical como la carabina del tal Ambrosio. No lo niego, probablemente nuestra proyección a los ojos de los otros se asemeje más a la dupla de los olvidados Bud Spencer y Terence Hill, o con suerte a la de Pedro Infante y Jorge Negrete, que a la elegante estampa proyectada por Lennon y McCartney, Redford y Newman o cualquiera de esas mancuernas que todos admiran por su talento y/o envidiable estética. Me da igual Me conformo con saber que es un amigo el que, no sin pensárselo con detenimiento, decidió hundirse conmigo en las oscuras e impredecibles aguas del autoexilio. Salud Dee Dee.

3 Comments:

Blogger Jorge Pedro said...

me gusta compartir la inicial con j.
saludos.

11:23 AM  
Blogger Rodrigo Flores King said...

El J.....Un amigo entrañable como todo el resto que forma nuestro inigualable grupo de amigos, una persona que me ha enseñado a sonreírle a la vida, aún en los momentos más duros (y vaya que J. sí sabe de eso), pero nunca ha perdido ese enorme angel que lo acompaña y que ahora comparte contigo. Sus dos ángeles se regocijan del trabajo que les tocó: Velar por dos de las mejores personas que he conocido.

6:24 PM  
Blogger F. said...

Ciertamente ambos tienen su chispa y gracia. La historia de J. para mi, pues es un poco mas larga que la tuya, mas ciertamente se convertirá en mas íntima durante los próximos meses para ti. El dúo que forman, creo que será bastante intenso. Esas amistades que logran encontrarse en situaciones como las que están viviendo si ya son especiales, lo serán mas. Mis hermanos, les envidio bien, asi que por favor hagan que mi sentimiento que me hace terriblemente desear estar en su lugar en este momento valga la pena.

Con afecto.

3:34 PM  

Post a Comment

<< Home